Trabajar y estudiar, la clave para prosperar

trabajar y estudiar

A medida que nos vamos haciendo mayores, la idea de seguir estudiando pasa a un segundo plano, más aún cuando ya tenemos un trabajo y muchas de nuestras prioridades se rigen en función de nuestras obligaciones y necesidades como adultos. Ahora bien, ¿Es posible trabajar y estudiar a la vez?, ¿Qué beneficios tiene?, ¿Lo puede hacer todo el mundo?

Hoy analizaremos estas cuestiones, veremos la conveniencia que tiene mantener ambas actividades y cuáles son sus ventajas, tanto a nivel personal como profesional. Sin embargo, también hablaremos de los inconvenientes que genera, que no son pocos.

Por norma general, esta pareja es realmente demoledora cuando se reúnen las condiciones y predisposición necesarias para llevarla a cabo. El problema radica en la situación particular de cada uno de nosotros, por lo que siempre es interesante darle una vuelta y analizar las opciones que tenemos.

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Unos ansían trabajar, otros desean volver a los libros

Cuando éramos jóvenes y alocados, deseábamos acabar los estudios cuanto antes para adentrarnos en el mundo laboral. Veíamos a los mayores y queríamos ser como ellos, saboreamos las posibilidades que brindaba ganar dinero trabajando y nos aburríamos delante de los libros.

Por si no lo sabes, el temor actual de muchos padres es el abandono prematuro de los estudios, ya que un trabajo puntual de verano podría cambiar la impresión de unos hijos que ven cómo un salario base puede cubrir todos los caprichos de la edad.

Por otra parte, cuando somos trabajadores nos lamentamos de no haber seguido estudiando cuando podíamos, ya que ahora estaríamos gozando de una estabilidad mucho mayor que la actual. Ahora bien, ¿Si hubieras seguido estudiando estás seguro/a de que tu presente sería mucho mejor que ahora? Nadie puede garantizar esa respuesta.

¿Y si no hubieras estudiado tanto?, ¿Qué habría sucedido? Podrías haber aprovechado oportunidades laborales que dejaste pasar, pero también crees que podrías haberte estancado, ¿Cierto?, ¿Y si hubieras emprendido y ahora tuvieras un negocio propio?

Lo cierto es que la idea de volver al pasado y lamentarnos por lo que no hemos hecho únicamente nos es útil de cara a los consejos que les brindemos a nuestros hijos. Servirán como experiencia para evitar que tropiecen, o no, con la misma piedra.

Lo que sí debe quedarnos claro es que las oportunidades están para aprovecharlas, mientras que los lamentos solo han de servirnos para motivarnos de cara al futuro. Trabajar y estudiar es siempre una buena combinación, aunque no necesariamente impliquen el éxito que esperabas.

Trabajar y estudiar, hablemos de sus ventajas

Teniendo claro que vivimos el presente, ahora lo que nos queda es mirar hacia adelante y analizar qué condiciones tenemos para sacar el máximo partido de nuestra situación particular.

Trabajar es siempre un motivo por el que celebrar, más cuando tenemos obligaciones que cumplir. Ganamos un sueldo, podemos recuperar la estabilidad y, en mayor o menor medida, nuestra calidad de vida se mantiene si no es que mejora. Por otra parte, seguir estudiando nos mantendrá actualizados y formados de cara a nuevos retos profesionales.

Las oportunidades laborales que estás buscando serán mejores a medida que poseas una mayor formación, por eso siempre es recomendable estudiar todo lo que puedas. La formación sigue siendo un activo fundamental a la hora de realizar cualquier entrevista de trabajo.

Combinarlas podría resultar muy ventajoso, pero difícilmente alcanzable para muchos. Hablamos de partir el día en diferentes franjas horarias y destinarlas al estudio, al deporte, al trabajo, a la vida social, a la familia y a tareas del hogar.

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La clave para trabajar y seguir formándote

Ahora que somos adultos, sabemos qué estudiar y cuánto tiempo disponemos. Tienes ventaja respecto a los menores, ya que ahora puedes enfocarte única y exclusivamente en formarte solo en el sector donde deseas crecer profesionalmente.

La clave reside en saber dosificar y asimilar una nueva responsabilidad con garantías. No sirve de nada matricularte en un nuevo curso si sabes que no vas a disponer del tiempo suficiente para asistir a las clases o estudiar los contenidos.

Sin embargo, comprender que la formación en este caso sea complementaria a tu trabajo sí podría resultarte interesante y asequible. Aprender técnicas y conceptos relacionados con tu ámbito laboral permitirá que puedas avanzar y prosperar a nivel profesional.

Si no puedes cursar una carrera por falta de tiempo o presupuesto, asume retos más pequeños. Quizá un curso, un ciclo formativo o incluso un máster. Un tipo de estudio que te permita flexibilizar tus horarios y adaptarlos a tu rutina.

Una elección equivocada en tu formación sí que podría repercutir negativamente en tu vida, ya que hablamos de fijar un objetivo que difícilmente podremos alcanzar. Esto no hará más que minar nuestra moral y desmotivarnos de cara a continuar con la formación. Estancamiento profesional inminente.

Acceso a una oferta profesional mejorada

Lo bueno de la formación es que nunca sobra en el currículum. A la hora de revisarlo, las empresas valoran mucho este aspecto y no dudarán ni un segundo en posicionarte como un candidato interesante en un puesto de mayor responsabilidad.

Si quieres crecer a nivel laboral, la formación ha de ser siempre una constante. Al igual que los cirujanos o informáticos se mantienen actualizados con las nuevas tendencias, tú debes seguir creciendo como profesional de tu sector. De esta forma podrás enfrentarte a mayores retos profesionales y mejores retribuciones.

Si tienes la oportunidad, acepta trabajar y estudiar como forma de vida. Asume conceptos nuevos y amplía tu base de conocimiento. Serás el candidato perfecto a muchas ofertas de trabajo en las que ahora resultaría tremendamente complejo ser considerado.

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